TTIP, o la tardía reinvención de Occidente

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TTIP son las nuevas siglas de moda. Corresponden, en inglés, al Partenariado Transatlántico para Comercio e Inversiones, el ambicioso proyecto que van a negociar Estados Unidos y la Unión Europea, que representan el 40% del PIB mundial. La negociación se va a poner en marcha en los próximos días tras lograr Francia la “excepción cultural”. Es decir, la exclusión de productos y servicios culturales de este tratado sobre el que, como todos, tienen derecho de veto. Los franceses siguen recelando de la competencia de Hollywood y otras grandes factorías de películas, series, y nuevos inventos. Pero sería una mala noticia para España que Francia confirmara esta excepción en las negociaciones, pues en EE UU hay un mercado de 50 millones de hispanohablantes para lo que es una pujante industria española. Sigue leyendo

El Gran Atlántico: ¿Un año suplementario de salario?

Transatlantic

El presidente de EE UU ha oficializado en su discurso del estado de la Unión el proyecto de una Alianza Transatlántica de Comercio e Inversión con la Unión Europea. Es probablemente una de las apuestas fuertes de “Obama, el europeo” en su segundo mandato, un nuevo tratado para cambiar no sólo la realidad transatlántica, sino la global. Pues tal Alianza, si se logra, pesará en el mundo multipolar de la globalización.

Dan Hamilton, director del Center for Transatlantic Relations, es uno de los impulsores de este proyecto. Participó el pasado sábado en la reunión anual “War&Peace in the 21st Century”, organizada por el CIDOB en Barcelona, justamente sobre las perspectivas transatlánticas. Según él, la Administración quiere que este proyecto se convierta en realidad, en un tratado firmado y ratificado (los sindicatos de EE UU lo apoyan) antes de que acabe el mandato de Obama en cuatro años, y la Comisión Europea quiere cerrar las negociaciones en dos. No quiere caer en un proceso interminable. De hecho, desde Bruselas y desde Washington se viene prenegociando desde hace tiempo en este gran plan, apoyado por la hasta hace poco secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, y que hoy es más necesario que nunca, y a él podrían sumarse posteriormente otros países. Hace años, Merkel lo propuso, aunque se topó con serias resistencias por parte de París. Sigue leyendo