El gran divorcio

horizonteEL ROTO

Una parte importante de los italianos ­-quizás se pueda interpretar que una mayoría-, ha votado en contra de la austeridad (además de otras cosas). Y, sin embargo, el coro -desde los mercados, a la Comisión Europea, Berlín y otros centros de decisión- no ha dudado en insistir: No importa lo que hayáis votado, no hay otro camino que el de la austeridad. Aunque no esté claro a dónde lleva este camino. Lo que plantea un peligroso divorcio entre Estados, mercados y ciudadanos. Pero hay otros divorcios que pesan en la situación.

¿Hay alternativa a la austeridad? Más bien hay alternativas dentro de la austeridad. No fue lo mismo la austeridad de Zapatero que la de Rajoy, como tampoco lo es la de Hollande. Pero éste se ha está topando también con la realidad de esta Europa del euro (e incluso más allá, como demuestra el caso del Reino Unido). No es posible una política de estímulo en un solo país si ese país tiene que financiarse en los mercados (o más aún, si está intervenido, y por tanto, su política condicionada). Salvo que ese país se llame Alemania (pero no quiere). O salvo que lo adopte la Unión Europea, como proponía François Hollande y ahora vuelve a hacerlo desde la izquierda italiana Pier Luigi Bersani, aspirante a primer ministro. Sigue leyendo

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