Antes de que salte una chispa

Chispa2

En política no basta tener buenas ideas, hay que saber cómo llevarlas a cabo. Se pueden diseñar todos los decálogos que se quiera, pero si no se planea a la vez el proceso político para lograrlos y aplicarlos, no sólo no se llegará a nada, sino que se generará melancolía, o peor, frustración.

España está política, económica, socialmente y territorialmente al borde del abismo. Salir de él va a requerir un enorme esfuerzo de reformas, una transición de otro tipo, sin un modelo claro. Un elemento central, quizás como colofón, ha de ser un cambio profundo en la Constitución, pero también de numerosas leyes y conductas, lo que requiere un amplio acuerdo. ¿Están los grandes partidos dispuestos a ello? Aunque tendremos en el Debate del estado de la Nación un atisbo de hasta dónde lo están, no parece que hoy por hoy sea posible siquiera que se pongan de acuerdo sobre algunos principios. Ya surgen en algunos centros de decisión del PP resistencias a incluir plenamente a los partidos políticos en la Ley de Transparencia. Entre los socialistas se empiezan a expresar dudas sobre la necesidad de primarias. Y ambos se alejan de una reforma en profundidad, y sin embargo, urgente, de la Ley de Partidos. Por citar tres ejemplos. Sigue leyendo

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El Gran Atlántico: ¿Un año suplementario de salario?

Transatlantic

El presidente de EE UU ha oficializado en su discurso del estado de la Unión el proyecto de una Alianza Transatlántica de Comercio e Inversión con la Unión Europea. Es probablemente una de las apuestas fuertes de “Obama, el europeo” en su segundo mandato, un nuevo tratado para cambiar no sólo la realidad transatlántica, sino la global. Pues tal Alianza, si se logra, pesará en el mundo multipolar de la globalización.

Dan Hamilton, director del Center for Transatlantic Relations, es uno de los impulsores de este proyecto. Participó el pasado sábado en la reunión anual “War&Peace in the 21st Century”, organizada por el CIDOB en Barcelona, justamente sobre las perspectivas transatlánticas. Según él, la Administración quiere que este proyecto se convierta en realidad, en un tratado firmado y ratificado (los sindicatos de EE UU lo apoyan) antes de que acabe el mandato de Obama en cuatro años, y la Comisión Europea quiere cerrar las negociaciones en dos. No quiere caer en un proceso interminable. De hecho, desde Bruselas y desde Washington se viene prenegociando desde hace tiempo en este gran plan, apoyado por la hasta hace poco secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, y que hoy es más necesario que nunca, y a él podrían sumarse posteriormente otros países. Hace años, Merkel lo propuso, aunque se topó con serias resistencias por parte de París. Sigue leyendo