Mujer francesa, mujer alemana

natalidad

A finales de los ochenta, antes de la caída del Muro de Berlín, Francia aspiraba a poder alcanzar en un plazo no lejano a la República Federal de Alemania al menos como país más poblado de la Unión Europea, un aspecto esencial de la famosa paridad. Pero la unificación de las dos Alemanias (la del Oeste fagocitó a la del Este resultando en una mala digestión que aún no ha concluido), echó por tierra esos sueños franceses Y sin embargo, 20 años después frente a una Alemania unificada con 80 millones de habitantes, Francia, actualmente con 63 millones, puede aspirar a colmar esa brecha para mediados de siglo. No solo por una política de natalidad mucho más activa, sino también por una diferencia cultural.

Recientemente dos mujeres de en torno a 35 años, una francesa y una alemana, estaban discutiendo sobre el problema de tener hijos y estar en una carrera profesional. La alemana, con tres hijos, se quejaba no solo de la carga, sino de que en su país se miraba mal que una mujer trabajara y a la vez tuviera hijos que necesitaran su atención. En Francia, no. En esto (y en otras cosas) Alemania está mucho más cercana a la cultura imperante en Estados Unidos y sus soccer moms. No es que las mujeres alemanas trabajen menos, es que tienen menos hijos. De hecho, la tasa de actividad femenina es superior en Alemania (71,8% en 2011, frente a 66,2% en Francia).

Por detrás hay también la política social. Francia lleva años impulsando la ayuda (guarderías y otras medidas) a la natalidad, y esta línea parece haber dado resultados, especialmente desde 2002 en que se impulsó la conciliación, aumentado además las famosas allocations familiales. No es que Alemania gaste poco –los niveles son parecidos- pero el resultado es diferente, probablemente por la cuestión cultural (deducidos los efectos de las distintas inmigraciones). La fecundidad siempre ha sido superior en Francia desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Hoy, con un marcado descenso de la natalidad en el Este, las alemanas tienen entre 1,4 y 1,5 hijos por mujer (y tienen su primer hijo con 30,2 años) Las francesas casi dos (1,95, y su primer hijo con 29,8), aunque según los sondeos su ideal se sitúa en 2,5. A este ritmo, si la tendencias demográficas alemanas no cambian, Francia alcanzará a Alemania en 2045.

Con otras consecuencias. Pues el número de personas en edad de trabajar (20-65 años) va a bajar en Alemania en un 40% (de 50 a 39 millones), mientras crecerá en Francia (hasta 37 millones) con lo que será en términos de fuerza de trabajo economías similares. De ahí la nueva política alemana de inmigración.

España, donde se vilipendió y se suprimió el cheque bebé,  tendría mucho que aprender de Francia respecto a política de natalidad. E incluso de Alemania. La crisis ha llevado a las alemanas a tener más hijos, y a las españolas a tener menos. Es una cuestión de horizontes, pero también de políticas públicas. Aquí vamos para atrás cuando tendríamos que ir para adelante.

(Fuentes: a, b, c y d)

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