Mujer francesa, mujer alemana

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A finales de los ochenta, antes de la caída del Muro de Berlín, Francia aspiraba a poder alcanzar en un plazo no lejano a la República Federal de Alemania al menos como país más poblado de la Unión Europea, un aspecto esencial de la famosa paridad. Pero la unificación de las dos Alemanias (la del Oeste fagocitó a la del Este resultando en una mala digestión que aún no ha concluido), echó por tierra esos sueños franceses Y sin embargo, 20 años después frente a una Alemania unificada con 80 millones de habitantes, Francia, actualmente con 63 millones, puede aspirar a colmar esa brecha para mediados de siglo. No solo por una política de natalidad mucho más activa, sino también por una diferencia cultural. Sigue leyendo

Provincianos en la era global

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España se ha vuelto más provinciana. Sus gentes, sus ciudades, probable y paradójicamente cuando más extranjeros circulan por sus calles. El Madrid del café con leche, no digamos. Barcelona, ¿solo capital de Cataluña? Las universidades, aunque hay excepciones, en general se han vuelto más cerradas, más provincianas.  Cada Comunidad Autónoma se mira antes a sí misma, y saca el qué hay de lo mío antes que el qué hay de lo nuestro. Quizás porque “lo nuestro” no está claro cuando de lo local pasamos directamente a lo global. Sigue leyendo

La Gran Convergencia: ¿Ralentización o fin?

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Las tres últimas décadas se han caracterizado por la Gran Convergencia histórica entre la mayoría de las economías atrasadas y las avanzadas, empezando a poner fin a la Gran Divergencia que se abrió con la Revolución Industrial. Quizás el cambio más fundamental del mundo. La crisis occidental que se abrió en 2007-2008 aceleró esa convergencia con unos emergentes que siguieron creciendo, recortando distancias. El último World Economic Outlook presentado la semana pasada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) podría indicar un cambio de tendencia. Sigue leyendo

Estado secuestrado y seguridad ontológica

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Hay minorías radicales que secuestran a partidos políticos desde dentro. O que secuestran a todo un país democrático. Y de paso al mundo entero. Es el caso del Tea Party y el Partido Republicano. Tras perder los republicanos las elecciones de 2012 -la Casa Blanca y el Senado- algunos dieron por difunto al Tea Party, dejaron de hablar de él. Pero los republicanos retuvieron la Cámara de Representantes, y desde allí, el Tea Party ha logrado secuestrar al Partido Republicano y éste tiene secuestrado al Estado. Ha lanzado un órdago que implica el cierre parcial del Estado (los americanos lo llaman Government) para intentar retrasar y eventualmente anular la tímida reforma sanitaria de un Obama al que odian, aprobada tres años atrás, refrendada en las elecciones de noviembre y cuya parte principal entró en vigor la semana pasada. Sigue leyendo