Europa, nuevo comienzo

Politischer Aschermittwoch - CDU

La sonada victoria de Angela Merkel en las elecciones alemanas y las trompetas del fin de la recesión en Europa puede marcar un nuevo comienzo para Europa, aunque quizás no el que más necesita España. Desde el BCE Mario Draghi ha advertido, sin embargo, contra echar las campanas al vuelo y muchas economías, entre ellas la española, aún padecen enormes problemas.

De Europa –que ha dominado el anterior mandato de Merkel con grandes altos y bajos- solo se habló de refilón en una de las campañas más planas de la democracia alemana. ¿Ha engañado Merkel al electorado? Muchos expertos han coincidido en que no, que no cabe esperar grandes novedades de Berlín tras las elecciones. Que no hay Wechselsstimmung (humor de cambio) en Alemania. Y sin embargo …

Hace unos meses, en una reunión a puerta cerrada, un diputado de la CDU de Merkel, advertía que estábamos en un punto de inflexión en la política europea de Alemania, y que el cambio se produciría después de estas elecciones “sin haber preparado al pueblo alemán para ello”. Este giro se produciría en varias dimensiones: una política económica algo más expansiva (de hecho los salarios de los funcionarios han estado subiendo, así como los del sector privado aunque el Gobierno poco tiene que ver en estos últimos); y más integración financiera (Bruselas y Frankfurt estaban esperando a estas elecciones para volver a poner en marcha el proceso de Unión Bancaria). Todo ello sin haber resuelto el concepto político y democrático de estos nuevos pasos en la integración financiera.

Merkel es la que ha hecho girar la opinión pública de su partido y de sus conciudadanos hacia el euro y hacia la salvación de algunas de las economías de la Eurozona como la griega. Pero esto solo ha salido tangencialmente en la campaña. Únicamente al final hizo una profesión de fe europeísta, aunque sin eurobonos y exigiendo más reformas a todos y sobre todo a los del Sur. No regalará nada. Pero ha entendido que en aras del interés de Alemania y de Europa, necesita no ya que el Sur no se hunda, sino que se recupere.

Alemania quiere evitar que se rompa el euro, pues sabe que sería quien resultaría más dañada, y la vez minimizar los riesgos de transferencias de fondos a los países con problemas. Aunque sabe que ambos objetivos son contradictorios. Además, la ralentización del crecimiento de las economías emergentes llevará a Alemania a valorar mejor el mercado que supone el Sur de Europa. Se le abre así un margen a España y otros deudores para una negociación que va a ser difícil y larga.

La canciller ha salido muy fuerte de estas elecciones, y con ella su política. Mandará, con el apoyo en estos temas que los socialdemócratas ya venían prestando en el Senado (Bundesrat) cuyo control perdió Merkel hace ya  tiempo. Incluso con este resultado electoral, la canciller tiene limitaciones para un giro europeo. Por una parte, las resistencias de la opinión pública. El partido antieuro Alternativa para Alemania no ha entrado en el Parlamento pero ha estado a punto de lograrlo, lo que puede contaminar la política alemana, como Le Pen contamina a la derecha francesa o el Partido de la Independencia a los conservadores británicos. No obstante, la derrota de los liberales es también una derrota de una manera reticente de mirar a Europa.

La segunda limitación es el Tribunal Constitucional de Karlsruhe que en las próximas semanas tiene que pronunciarse sobre la legalidad para Alemania de la política de compras de bonos de los países de la Eurzona por parte del Banco Central Europeo que tranquilizó la situación cuando Draghi la anunció un año atrás y que ha alertado ya sobre los límites constitucionales del proceso de integración económica y financiera.

La tercera es una “fatiga de solidaridad” que vive la sociedad alemana, aunque la solidaridad no ha sido tal. Pero los mercados, de momento, están más pacificados. Merkel puede respirar aunque Grecia y otros países tengan aún la capacidad de generar sobresaltos.

Los ingredientes están en la encimera europea para cocinar ese nuevo comienzo de Europa, bajo la gran chef Merkel. Y en unos meses llegarán un nuevo Parlamento Europeo –que hay que evitar se llene de euroescépticos descontrolados- , una nueva Comisión, un nuevo alto representante de política exterior y un nuevo presidente del Consejo Europeo. Probablemente todo teledirigido por Merkel que no ha querido contarles sus planes a los alemanes. Pero los esperamos.

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Un pensamiento en “Europa, nuevo comienzo

  1. Yo, como bananarepublican, me sorprendo de las finas complejidades europeas. No entiendo gran cosa. Pero trato de entender qué está pasando y son mis deseos que Europa se recupere
    y que los españoles mejoren su economía. Que no debe ser tan mala pues vemos cómo en
    vacaciones no caben los coches en las carreteras. Y todo el mundo con el tanque lleno y con una
    generosa tarjeta de crédito. Todo es cuentión relativa. Nosotros sí estamos de verdad mal. Nuestros gobiernos no son mediocres. Sólo aspiran a serlo. Volveremos a la peseta con la alegría de reencontar un viejo amigo. Diría un caraqueño: –al carajo los enfermos que se quemó el hospital. Maduro, nuesttro presidente, hace esfuerzos por enderezar la economía. Ojalá lo
    logre.

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