Las guerras de los robots

Robots1Estamos rodeados de robots, aunque no nos percatemos de ellos pues no son humanoides (el primer robot humanoide conocido lo diseñó, al parecer, Leonardo da Vinci). Un coche de hoy –algunos aparcan solos y Google está desarrollando otro que conduce de forma autónoma- está plagado de robots, y en eso, no tanto en la estética exterior, se parece poco a un automóvil de hace 30 años. En el mundo de los mercados financieros, son programas electrónicos los que intervienen en los mercados a velocidad de microsegundos, con peligrosas consecuencias. El auge de los robots, ahora conectados entre ellos por Internet, parece inexorable.

Este auge es un hecho positivo, en sanidad, en educación y en general en muchos aspectos de la vida. Nos la hace más cómoda y probablemente nos ayudará a afrontar el envejecimiento de nuestras sociedades. Aunque tiene enormes consecuencias económicas y para el empleo. En ellas entraremos en otra ocasión. Robert Skidelsky ya lo ha hecho recientemente con mano maestra para una primera aproximación, a complementar con la que aporta la última columna Schumpeter en The Economist. Los robots también pueden tener consecuencias morales, si, por más eficaces, acaban mandando a los hombres sin llegar, sin embargo, a la distopía de dominio y explotación que los hermanos Wachowski plasmaron en su magnífica trilogía de Matrix.

Si estos robots están cambiando nuestra forma de vivir, también cambiarán nuestras formas de matar y de librar guerras. El avance de los robots en lo militar –sin que se les hayan programado las tres leyes de la robótica de Asimov– es notable. El país más avanzado en términos tecnológicos y doctrinales al respecto es, una vez más, EE UU.

En términos prácticos, la presencia y actuación de los robots se ha hecho muy patente en las operaciones de las fuerzas de EE UU en Afganistán y en Irak, sobre todo en labores de reconocimiento y vigilancia, identificación y designación de objetivos, guerra anti minas y detección de explosivos de varios tipos.

Los drones no se pueden considerar aún robots, pues aunque no tripulados, están teledirigidos. Pero los drones con capacidad no ya de reconocer a supuestos enemigos, sino de disparar de forma autónoma están, por decirlo de algún modo, al caer. Como lo están otros tipos de armamentos robóticos en tierra dotados de misiles y ametralladoras. Lockheed, junto con otras empresas, estaba desarrollado el MULE (Multi Utility Logistics Equipment), pero interrumpió el proyecto. Pero hay otros en curso.

En el terreno de la doctrina, el Ejército de Tierra de EE UU publicó en 2009 un Libro Blanco sobre Estrategia Robótica que apunta tendencias en esrte ámbito. En él encontramos una de las mejores definiciones de lo que es un robot: “Un aparato fabricado por el hombre, capaz de detectar, comprender e interactuar con su entorno” (aunque no se puede descartar que en un futuro no tan lejano los robots no los fabriquen las personas sino otros robots, o que los robots se incorporen en nuestros cuerpos). En este texto “se anticipa que las plataformas robóticas se integrarán con otros activos no tripulados de aire, tierra y mar, redes de sensores terrenales no manejados y otras tecnologías inalámbricas para mejorar de forma general las operaciones dentro de una red de información global integrada y continua”.

Naturalmente, el primer objetivo de estos robots es “reducir el riesgo para los soldados”, unos soldados hiperprofesionalizados que resultan cada vez más caros de formar. No es que vayamos (aún) a guerras de robots contra robots (y quizás al respecto, los robots sean más sensatos y racionales que los seres humanos).  Según el citado libro blanco “los robots no traerán una era de guerra incruentas libradas apretando botones, ni aportarán soluciones mágicas a todos los retos que el Ejército habrá de afrontar en el futuro, pero pueden brindar a las fuerzas de EE UU ventajas operativas en los entornos de operaciones contemporáneas y futuras”.

De momento, los robots servirán contra personas, en ataque o en defensa, en los combates y guerras entre el mundo posmoderno y el premoderno. Y no necesariamente en tierras remotas, sino en nuestro propio entorno, dado que el terrorismo también se puede nutrir de unos robots que mejoran al tiempo que se abaratan y se comercializan.

Es un paso más hacia lo que P.W Singer, de la Brookings Institution, llama la “deshumanización de la guerra”. Según indicaba en una conferencia (en el video con subtítulos en español), en 25 años, la capacidad computacional de estos robots se habrá multiplicado por 1.000 millones.

La Campaña para Parar a los Robots Asesinos (Campaign to Stop Killer Robots), un colectivo formado por 22 organizaciones no gubernamentales internacionales, coordinadas por Human Rights Watch, intenta detener esta nueva forma de violencia. Sin duda le ha servido de plataforma el informe impulsado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, elaborado por Christof Heyns, rapporteur especial sobre ejecuciones extrajudiciales, sumariales o arbitrarias y publicado en abril. En él se pide, mientras se articulan medidas internacionales, moratorias nacionales en algunas dimensiones de lo que llama robótica autónoma letal (“sistemas de armas que una vez activados pueden seleccionar y atacar objetivos sin otras intervenciones humanas”). Está prevista su discusión esta semana en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra.

La tendencia que aquí apuntamos no ha hecho más que empezar. Planteará nuevos problemas de todo orden, Por ejemplo, ¿qué pasará con los crímenes de guerra? De hecho, ya en casi todos los videojuegos de guerra existentes, se violan sistemáticamente las diversas normas del derecho de guerra. Aunque de momento hay una persona detrás de toda decisión de usar un robot, esta es una situación que no estará garantizada a medida que estos aparatos ganen en autonomía decisoria. A un robot se le puede destruir, pero no condenar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s