Antes de que salte una chispa

Chispa2

En política no basta tener buenas ideas, hay que saber cómo llevarlas a cabo. Se pueden diseñar todos los decálogos que se quiera, pero si no se planea a la vez el proceso político para lograrlos y aplicarlos, no sólo no se llegará a nada, sino que se generará melancolía, o peor, frustración.

España está política, económica, socialmente y territorialmente al borde del abismo. Salir de él va a requerir un enorme esfuerzo de reformas, una transición de otro tipo, sin un modelo claro. Un elemento central, quizás como colofón, ha de ser un cambio profundo en la Constitución, pero también de numerosas leyes y conductas, lo que requiere un amplio acuerdo. ¿Están los grandes partidos dispuestos a ello? Aunque tendremos en el Debate del estado de la Nación un atisbo de hasta dónde lo están, no parece que hoy por hoy sea posible siquiera que se pongan de acuerdo sobre algunos principios. Ya surgen en algunos centros de decisión del PP resistencias a incluir plenamente a los partidos políticos en la Ley de Transparencia. Entre los socialistas se empiezan a expresar dudas sobre la necesidad de primarias. Y ambos se alejan de una reforma en profundidad, y sin embargo, urgente, de la Ley de Partidos. Por citar tres ejemplos.

Esos cambios necesarios supondrían la pérdida de poder de algunas élites, y de los propios partidos políticos. Pues todo cambio en profundidad supone ir contra intereses creados a todos los niveles: partidos políticos, grandes empresas, colectivos profesionales, etc. contra los que han chocado los esfuerzos reformistas a lo largo de muchos años, por no decir siglos, en este país. Pero, como he señalado repetidamente, si los dos grandes partidos no son capaces de hacerlo, corren el peligro de que un vendaval de indignación se los lleve por delante, en favor de opciones populistas u otras cuyo tenor desconocemos por ahora. Y me atrevo a vaticinar que el próximo 15-M, si resurge, sí producirá líderes, y cierta organización social de la protesta, inexistente en la actualidad.

Algunos pensamos que los grandes partidos (y hay que incluir a la coalición catalana CiU entre ellos) no son capaces. Dan la sensación de estar superados por los acontecimientos. Y que, por tanto, en el caso de la Ley de Partidos, lo que se aplica también a otras cuestiones, “la reforma habrá que hacerla contra la resistencia numantina de las élites partidarias, que antes prefieren pasar por el juzgado de vez en cuando que someterse a controles externos, como consideran José Antonio Gómez Yáñez y César Molinas, Para ellos, “es necesario un amplio movimiento ciudadano para exigir una Ley de Partidos como la alemana”, y de ahí que plantee una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para forzar al menos al debate, y a la eventual instauración, de una nueva Ley de Partidos (aunque según el artículo 87 de la Constitución, la ILP no procede “en materias propias de ley orgánica, tributarias o de carácter internacional, ni en lo relativo a la prerrogativa de gracia”, y la Ley de Partidos es una ley orgánica. Corrección posterior al post).Y, tras lograr meter en al Parlamento la ILP sobre las hipotecas y desahucios (movimiento que empezó, si se recuerda, contra todos los partidos, incluida Izquierda Unida),  de muchas otras cosas, pues si la política no funciona, será la calle la que lleve el debate, y de ahí surgirán nuevos líderes.

Cuidado. En cualquier momento puede saltar una chispa -como una manifestación descontrolada-, que cambie la dinámica de la situación sin que la dinámica de cambio esté seriamente encauzada. Es de temer que la falta de posibilidad de diálogo político impida que se actúe antes mirando más allá de la curva. Claro que a la posibilidad de diálogo no contribuye la demanda del líder de la oposición de que dimita el presidente del Gobierno, y la actitud de éste de esperar que escampe (incluso con una mejora de la situación económica). Esa es la estrategia menos estratégica, pues no incita a actuar, sino a aguantar. Mientras no salte una chispa.

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2 pensamientos en “Antes de que salte una chispa

  1. …. precisamente la ausencia de líderes del 15 M es lo que mantiene que el movimiento este agazapado, coincido contigo en que cuando salgan esos líderes el movimiento retomará fuerzas

  2. Sólo se puede estar de acuerdo. Ahora bien, resulta que las ILP no se pueden hacer sobre temas reservados a Leyes Organicas, por tanto, me temo que lo de una ley de partidos va a tener que ir al trabajoso terreno del lobby y la presión desde la opinión pública y publicada.
    Aquí hay otro tema relevante. España tiene un problema de gobernación global, los informes de algunas consultoras relevantes no son optimistas sobre la transparencia de las grandes empresas cotizadas, por ejemplo. Pero lo urgente ahora es la Ley de Partidos.
    Un saludo
    John Falstaff

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