Clases medias: unas suben y otras bajan

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A nivel global, hay un ascenso de las clases medias, sobre todo en Asia Oriental. ¿Llevará a la democratización de esas sociedades? Demasiado automatismo. Claro que a la vez están cayendo las clases medias, o al menos una parte de ellas, en las sociedades ricas –una tendencia agravada con la crisis- , lo que puede acabar repercutiendo sobre el apoyo a la democracia en estos países.

Según BBVA Research, en un fenómeno fast track que es reciente, marcadamente desde principios del siglo, 660 millones de personas en el mundo se han incorporado entre 2000 y 2010 a los primeros niveles de las clases medias, y pueden llegar a ser ya 900 millones solo en Asia Oriental, lo que conlleva un importante cambio en las pautas de consumo. ¿Será sostenible, o tendrán las sociedades opulentas que cambiar también sus hábitos? Sigue leyendo

Antes de que salte una chispa

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En política no basta tener buenas ideas, hay que saber cómo llevarlas a cabo. Se pueden diseñar todos los decálogos que se quiera, pero si no se planea a la vez el proceso político para lograrlos y aplicarlos, no sólo no se llegará a nada, sino que se generará melancolía, o peor, frustración.

España está política, económica, socialmente y territorialmente al borde del abismo. Salir de él va a requerir un enorme esfuerzo de reformas, una transición de otro tipo, sin un modelo claro. Un elemento central, quizás como colofón, ha de ser un cambio profundo en la Constitución, pero también de numerosas leyes y conductas, lo que requiere un amplio acuerdo. ¿Están los grandes partidos dispuestos a ello? Aunque tendremos en el Debate del estado de la Nación un atisbo de hasta dónde lo están, no parece que hoy por hoy sea posible siquiera que se pongan de acuerdo sobre algunos principios. Ya surgen en algunos centros de decisión del PP resistencias a incluir plenamente a los partidos políticos en la Ley de Transparencia. Entre los socialistas se empiezan a expresar dudas sobre la necesidad de primarias. Y ambos se alejan de una reforma en profundidad, y sin embargo, urgente, de la Ley de Partidos. Por citar tres ejemplos. Sigue leyendo

El Gran Atlántico: ¿Un año suplementario de salario?

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El presidente de EE UU ha oficializado en su discurso del estado de la Unión el proyecto de una Alianza Transatlántica de Comercio e Inversión con la Unión Europea. Es probablemente una de las apuestas fuertes de “Obama, el europeo” en su segundo mandato, un nuevo tratado para cambiar no sólo la realidad transatlántica, sino la global. Pues tal Alianza, si se logra, pesará en el mundo multipolar de la globalización.

Dan Hamilton, director del Center for Transatlantic Relations, es uno de los impulsores de este proyecto. Participó el pasado sábado en la reunión anual “War&Peace in the 21st Century”, organizada por el CIDOB en Barcelona, justamente sobre las perspectivas transatlánticas. Según él, la Administración quiere que este proyecto se convierta en realidad, en un tratado firmado y ratificado (los sindicatos de EE UU lo apoyan) antes de que acabe el mandato de Obama en cuatro años, y la Comisión Europea quiere cerrar las negociaciones en dos. No quiere caer en un proceso interminable. De hecho, desde Bruselas y desde Washington se viene prenegociando desde hace tiempo en este gran plan, apoyado por la hasta hace poco secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, y que hoy es más necesario que nunca, y a él podrían sumarse posteriormente otros países. Hace años, Merkel lo propuso, aunque se topó con serias resistencias por parte de París. Sigue leyendo

El Papa emergente

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“Queridos miembros del Cónclave”:

“Ya conocéis las razones de mi renuncia, y aunque no es algo habitual, espero que me comprendáis. Os corresponde ahora a vosotros escoger a un sucesor que esté a la altura de los tiempos. No estoy seguro de haberlo logrado yo mismo. Llegué a la Silla de San Pedro a una edad demasiado avanzada como para conseguir una reforma siempre aplazada de una Curia que nunca me interesó. La tarea queda pendiente para quién ocupe mi puesto. He tenido que navegar contra el viento, al menos en Europa. Yo tenía una idea clara, la de que la Iglesia debía recuperar sus esencias, para lograr ser más auténtica aun a costa de ser, temporalmente, más pequeña. Sólo así lograremos seguir siendo la primera religión del mundo.

Algún comentarista español, tras mi elección en abril de 2005, se permitió considerar que ésta había sido un error, pues la Iglesia necesitaba entonces un Papa menos teólogo y más sociólogo. Os ruego que no renuncies a lo primero, aunque quizás sea hora de pensar en lo segundo. Sigue leyendo

¿Fin de régimen? Lecciones italianas

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En Italia, Tangentopoli, el alto grado de corrupción política que jueces y fiscales sacaron a la luz a principios de los 90, acabó con los partidos tradicionales, la Democracia Cristiana y el Partido Socialista. Y la eventual reconversión del Partido Comunista hacia lo que hoy, con otros añadidos, es el Partido Demócrata. Y llevó al  surgimiento de un fenómeno populista como ha sido, y sigue siendo, Berlusconi que no acabó con la corrupción sino que, de hecho, la institucionalizó aún más, con nuevos embalajes.

¿Puede algo así ocurrir en España?

En España la crisis es mucho mayor que en aquella Italia donde no hubo realmente un cambio de régimen que sí se puede llegar a dar en España, donde la dimensión política se ha venido a entremezclar con la económica, la social, la laboral y la de las instituciones. Sigue leyendo

Hijos del despotismo ¿ilustrado?

Carlos III comiendo ante su corte, de Paret, isftic

Un gran problema de España –y de algún otro país de nuestro entorno- es que somos hijos del despotismo ilustrado y no de la Ilustración. De aquellos barros vienen estos lodos. La Transición lo tapó durante unos años, pero de nuevo algunas tendencias profundas arraigadas en nuestro ser, resurgen. La corrupción política es parte de eso.

El caciquismo del XIX no ha desaparecido, sino que se ha transformado, ahora agazapado en una parte del sistema autonómico y local. La connivencia entre lo público y lo privado, tan característica de España y que ha llevado a lo que el filósofo y político brasileño Roberto Unger llama, para el caso español,  el “mercantilismo plutocrático”, está muy presente en estos escándalos. Es algo muy diferente de la cada vez más necesaria colaboración público-privada, o del apoyo del Estado a las empresas españolas en el extranjero. Está en la base de la corrupción y del anquilosamiento económico de España, como ya hemos alertado con Pascual Ramsay. Sigue leyendo